September 03, 2010 02:47:48

2008: El año de la muerte y el miedo

Por: Antonio González Díaz

Hablar de la delincuencia en México desatada por el crimen organizado no tiene sentido hasta que uno se topa de frente con la muerte. Hasta que se observan los cuerpos de los policías, militares, narcomenudistas, sicarios, asesinos e inocentes abatidos por las balas. Con los rostros desfigurados por las armas de fuego, con los cuerpos calcinados por el efecto de las granadas y las explosiones provocadas, con los restos desfigurados por las torturas aplicadas de todas las formas y los medios posibles.

Sólo al ver estos cuerpos de hombres, mujeres, niñas, niños, adolescentes y ancianos, uno se da cuenta del vacío que generan. Ver a sus familiares llorarles y exigir justicia nos hace ver que todas las muertes valen y todas las muertes duelen, sean “buenos” o “malos”. Este año fueron más de 6 mil 500.

Ciudad Juárez dejó de ser la ciudad de Las Muertas para convertirse en la ciudad de La Muerte. Levantones, enfrentamientos, fusilamientos y redadas nos mostraron el terror de vivir en una ciudad límite. Una ciudad que vive con miedo. Pero también en un estado que vive sumergido en el temor.

Si  no me creen pregúntenle a los alumnos que tienen que pagar cuotas para no ser agredidos por los malandros, a los maestros que tuvieron que entregar su aguinaldo y prestaciones a grupos  de extorsionadores, a los empresarios que tuvieron que cubrir “derecho de piso” para trabajar. Si no me creen, pregúntenle a los periodistas que tuvieron que autoexiliarse para vivir un poco más tranquilos, a los policías ministeriales y municipales que han desertado, a la Procuradora y al Gobernador que no pueden olvidarse de los escoltas ni de las camionetas blindadas.

Este año tiene un fuerte hedor a muerte, una a una sucedió convirtiéndose en espectáculo su cantidad y la forma. Unos fueron decapitados, otros fueron descuartizados, otros quemados, triturados, corroídos, etc. Hablamos de uno, de dos, de tres, de decenas y docenas. Hasta llegar a 24 en una sola ocasión.

Dejamos de preguntar el por qué sino el cómo y cuántos. Eso, lamentablemente fue la nota para muchos de mis colegas.

Tijuana vive entre el miedo también. Los enfrentamientos dejaron de ser en lugares y horas específicas para tener sitio a plena luz del día y donde nadie se lo imaginaba. Recrear las imágenes de la ciudad en pleno enfrentamiento me hace pensar en una región en guerra,  con muchas bajas y muy sangrienta.

Chilpancingo y Zihuatanejo volvieron a ser escenarios sangrientos, pero no sólo esas ciudades, también Aguascalientes, Villahermosa, Nuevo Laredo, Veracruz, Xalapa, Monterrey, Celaya, Morelia, Torreón y muchas más.

Este año el narcotráfico y el crimen organizado nos hizo ver su poder: Nos mostró su gran cantidad y capacidad de armamento, nos enseñó el número de recursos económicos con los que cuenta, nos presumió lo suntuosa que es la “vida narca”, pero sobre todo, nos hizo ver la capacidad de corromper que tiene, desde las altas esferas de los encargados de cuidarnos, hasta los poli municipales, aquellos más cercanos a la gente, quienes se suponen que nos conocen y tienen más arraigo con su gente.

El narco nos hizo ver que casi todos tienen un precio y los que no, los honestos, fueron ejecutados, atormentados y desaparecidos.

No sé qué vaya a pasar, ni sé la solución al problema, sólo tengo la certeza de que aún queda en mí y en muchos de ustedes la fe de que tengamos un nuevo año que no se rija por el contador de los muertos. Tengo fe.

Contacto: buzonantonio-columna@yahoo.com.mx

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