September 03, 2010 01:54:00

La primera piedra

Por: Antonio González Díaz

Cuando cursaba la Licenciatura en Comunicación y Periodismo, un profesor nos advirtió "en el ejercicio de su profesión deben evitar al máximo contarle a su público las vicisitudes que atraviesan para obtener la noticia. A la gente no le importa que no coman o duerman. A las personas no les interesa que no hayan acompañado en sus últimas horas a algún familiar moribundo, mucho menos que no puedan celebrar su cumpleaños u oír las primeras palabras de sus hijos, tampoco les preocupa que estén enfermos o que les duela el alma. A la gente le importa que la informen bien y por completo", sentenció.

Javier Solórzano, a su salida del periódico El Independiente, con su reputación destrozada por el escándalo de Carlos Ahumada, afirmó que "cuando el periodista se convierte en el protagonista de la noticia, dista mucho ya de la esencia de su quehacer".

Y bajo esas premisas, la labor de muchos periodistas se rige. Pero qué podemos hacer cuando nos obligan a convertirnos en "la nota". Cuando desconocidos nos telefonean para que dejemos de investigar, cuando un empresario decide que debemos de retractarnos de las acusaciones que con fundamentos lanzamos en su contra o cuando, desde la oficina del editor o del medio para el que trabajamos, deciden que nuestra investigación va en contra de los intereses de la empresa, o que no podemos "pegarle" al funcionario porque está a punto de "echarles la mano en su petición". Nos dan dos opciones: mordernos la lengua y guardarnos nuestra investigación, o alzar la voz y denunciar pese a quien le pesare.

La violencia contra los periodistas es la mayor agresión contra la libertad de expresión, pero no tan sólo por la agresión misma, sino porque el que violenta sabe que su acción puede tener un efecto multiplicador entre otros periodistas y medios de comunicación. No se trata de hacernos los mártires, se trata de advertir que así como a nosotros, por realizar nuestro trabajo, nos amenazan y corremos el riesgo de ser atacados, cualquier ciudadano puede ser violentado, toda vez que el Estado no tiene las facultades para garantizar nuestros derechos básicos.

Pero antes de levantar la voz, cada periodista debe hacer una reflexión sobre cuán pulcra ha sido su labor. En decenas de medios me encuentro diariamente noticias con imprecisiones, errores y hasta mentiras, algunas sin la menor intención de dañar, pero otras más con dolo y con toda la sapiencia de que "pegarán duro" y destruirán la imagen de su blanco.

Antes de lanzar la primera piedra debemos de fijarnos si proviene de la muralla de protecciones, favores, ayuda, complacencias y compadrazgos que muchos de los que se hacen pasar por estandartes del incorruptible periodismo han construido. Y si de ahí vienen, mejor dejemos de perseguir la cola ajena y cuidemos la nuestra para que no nos la pisen.

Pero si las amenazas provienen de una labor pulcra, profesional y entregada, hay que gritar a los cuatro vientos que nos quieren callar, que nos intimidan, que nos amenazan, que nos intentan sobornar o que nos quieren censurar.

En este hermoso oficio solamente podemos figurar por tres causas: por nuestro pésimo trabajo, por la excelencia de éste o por la forma en que nos asesinaron.

Y es así como se vienen a mi mente los nombres de Pablo Pineda, de La Opinión de Matamoros; de José Ramírez Puente, de Radionet en Ciudad Juárez; de José Luis Ortega Mata, del Semanario de Ojinaga; de Saúl Antonio Martínez Gutiérrez, de El Imparcial de Matamoros; de José Barbosa Bejarano, de Alarma de Ciudad Juárez; de Félix Alfonso Fernández García , de Nueva Opción de Tamaulipas; de José Miranda Virgen, de El Sur y Nueva Imagen, de Veracruz; de Rafael Villafuerte Aguilar, de la Razón, de Ciudad Altamirano; de Robert o Javier Mora García, de El Mañana de Nuevo Laredo; de Francisco Ortiz Franco, del Semanario Zeta de Tijuana; de Francisco Arratia Saldierna, de El Imparcial, El Mercurio y El Cinco de Matamoros; de Leodegario Aguilera Lucas, de Mundo Político de Acapulco; de Gregorio Rodríguez Hernández, de El Debate de Sinaloa; de Raúl Gibb Guerrero, de La Opinión de Poza Rica; de Guadalupe García Escamilla, de Estéreo 91 de Nuevo Laredo; de Julio César Pérez Martínez, de El Siglo de México en Reynosa; Jaime Arturo Olvera Bravo; freelance en Michoacán; de Ramiro Téllez Contreras, de EXA FM en Nuevo Laredo; de Rosendo Pardo Ozuna, de la Voz del Sureste de Tuxtla Gutiérrez; de Enrique Perea Quintanilla, de Dos Caras, una Verdad de Chihuahua; de Bradley Roland Will, de Indymedia; Misael Tamayo Hernández, de El Despertar de la Costa en Zihuatanejo; de José Manuel Nava Sánchez, de El Sol de México en el Distrito Federal; de Roberto Marcos García, de Testimonio y Alarma en el Puerto de Veracruz; de Saúl Noé Martínez Ortega, de Interdiario de Agua Prieta, y de Amado Ramírez Dillanes, de Radiorama y Televisa Acapulco. Todos ellos asesinados entre el 2000 y el 2007.

Y me aferro al recuerdo de Jesús Mejía Lechuga, de Radio MS Noticias; de Alfredo Jiménez Mota, de El Imparcial; de Rafael Ortiz Martínez, de Zócalo; de Rodolfo Rincón Taracena, de Tabasco Hoy; de Gamaliel López Candanosa y Gerardo Paredes Pérez, de TV Azteca Monterrey, desaparecidos en ese mismo periodo.

Nada se ha hecho por ellos, desde sus empresas se ha lanzado el mensaje de que "un periodista es tan barato e insignificante en el proceso de informar que, llegado el caso, se convierte en alguien fácilmente reemplazable o, al menos, por quien no estamos dispuestos a invertir más dinero del mínimamente indispensable". Desde el Gobierno se nos ha mandado el discurso de que se "tiene la voluntad de investigar los delitos cometidos contra periodistas, pero no se cuenta con la infraestructura jurídica ni las facultades para hacerlo en serio".

"Empresarios, editores y reporteros, así como sus organizaciones, clamamos por justicia cuando se nos ataca, omitiendo que históricamente hemos sido funcionales -y por ello legitimadores- de una política criminal ineficiente que fabrica culpables y propicia impunidad. Lamentamos la indiferencia social ante nuestros caídos, dejando de lado la lógica del infoentretenimiento al informar sobre dramas, violencia y violación a los derechos humanos, y que, en general, hemos estados tan cerca de los poderes fácticos o institucionales como lejos de la comunidad", afirma Marco Lara Klahr.

El maestro Javier Darío Restrepo, estudioso de la ética periodística y docente de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez en un taller refirió el caso que expuso un colega irlandés ante un Tribunal de Prensa organizado en Guatemala. En aquella ocasión les dijo que en su país una periodista había sido asesinada y a los tres meses se tenía en prisión a sus homicidas. En la mente del maestro Darío Restrepo se quedó la pregunta ¿a qué se debe la impunidad? Y el se respondió "a que no nos está doliendo la muerte de los periodistas. Decimos como metáfora que el periodista es los ojos, los oídos y la lengua de la sociedad. Y si eso es así, cualquier cosa que le pase provoca la misma reacción que en el cuerpo cuando le tocan esos órganos. Pero si no sucede, significa que no está cumpliendo con esa función esencial".

Contacto: buzonantonio-columna@yahoo.com.mx

Comentarios

hola mi nombre es Erick Martinez Ortega y agradesco los comatarios de Saul en esta Pagina mi correo es erickeli@hotmail.com
periodico El Centenario del grupo Interdiario gracias

mi nombre ya lo puse es Mario Lopez M vivo en Chicago Illinois mi emai es maxwolf67@hotmail.com

Muy estimado Sr. Antonio Gzz Mi nombre es Mario Lopez Y vivo de Chicago Illinois, mi madre sufre de un problema grave en el corazon le tienen que hacer un cateterismo pero como el alcalde de Mty no quiere pagar a los hospitales que daban servicio al municipio ahora Mi Madre sufre las consecuencias, la falta de pago a propiicado este problema y quiero alzar mi voz a ver si surgen mas casos como el de Mi Madre y se saquen a la luz publica, tengo entendido que el dinero muy posiblemente se este destinando a la campaña para gobernador del alcalde de Mty N.L. no pongo el nombre de mi Mama por temor a replezalias y asi menos le hagan el cateterismo que tanto necesita para poder seguir viviendo

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