Javier Vera
Perfil
Javier Vera
La muerte del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo y cinco personas más –entre ellas el ex titular de la SIEDO, José Luis Santiago Vasconcelos- como consecuencia de la ¿caída? del Lear Jet 24 matrícula XCVMC que cubría la ruta San Luis Potosí-Ciudad de México abre una serie de interrogantes respecto a la certeza de que saber si el Estado y sus Instituciones tienen la capacidad de frenar la vorágine de sangre e inseguridad que el crimen organizado ha sembrado en el país.
Juan Camilo Mouriño era, además del colaborador más importante del Presidente Calderón, uno de sus grandes amigos; uno de los que lo acompañó en los momentos más complicados en su carrera política (su salida del gabinete del Presidente Fox, la campaña interna por la candidatura del PAN a la Presidencia de México y el replanteamiento de su contienda proselitista cuando estaba detrás de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias del electorado, son botones de muestra); por tanto, su deceso es un golpe directo al Presidente de México.
Tácitamente, entre líneas, el Jefe del Poder Ejecutivo Federal deja ver que la versión de un accidente no le satisface: “Su muerte me causa un enorme pesar, pero al mismo tiempo es para mí un motivo poderoso para pelear sin descanso, y ahora más que nunca, luchar por los ideales que compartimos, instruyo a mi equipo de trabajo a redoblar esfuerzos en la tarea cotidiana (…) para lograr el México en el que creemos y en el que creyó el Secretario de Gobernación; a los mexicanos les pido que además de las plegarias para Juan Camilo (…) que ningún acontecimiento por doloroso o difícil que sea, como éste, nos haga desfallecer en nuestro anhelo de tener un México mejor”.
Llama la atención la celeridad con la que el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez desmintió la versión del secretario del Trabajo y Conflictos del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA), Angel Iturbe de que una llamada de la aeronave alertaba de una falla que no alcanzó a ser precisada porque “se perdió el contacto con ella (la aeronave)”.
Las investigaciones comienzan, hay que darles tiempo; si se trató de un atentado, hay que decirlo; si fue consecuencia de un accidente, hay que decirlo. En el contexto que estamos viviendo no hay cabida para la simulación ni las verdades a medias.
El deceso de Juan Camilo Mouriño Terrazo está generando un parteaguas en la administración del Presidente Calderón. Ojalá que éste, de paso a un entorno mejor, a un país con justicia y armonia.
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