Javier Vera
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Javier Vera
El reciente aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917 fue nuevamente el marco para escuchar voces, desde diversos sitios que tienen como eje central de sus actividades la jurisprudencia, advirtiendo sobre la necesidad de contar con una nueva Carta Magna que oriente el derrotero del Estado y de la Sociedad mexicanas.
No son pocos los comentarios (por decirlo amablemente) pícaros e irónicos que sobre la Constitución Mexicana existen en la memoria colectiva del Pueblo de México que reflejan con claridad que para éste, el notable esfuerzo de los constituyentes que se reunieron en Querétaro en 1917, ha sido poco valorado por muchos actores políticos que, sin pudor, han visto en la derogación y actualización de nuestras normas de convivencia, una moneda de cambio que, según las coyunturas políticas del momento, puede utilizarse.
Reformas legales en materia de organismos electorales, medios de comunicación, relación con iglesias, uso y destino de recursos naturales y energéticos, son algunos de los temas que en los últimos años han estado en la palestra bajo el argumento de que son de prioridad nacional, pero en los hechos permanecen encadenados a los intereses de los partidos políticos que, dependiendo del promotor de las iniciativas en cuestión, determinan la pertinencia de su posible discusión y análisis.
En contraparte, hay quienes opinan que el actual marco legal del país es idóneo para garantizar la convivencia social y el desarrollo de los mexicanos en sus distintos ámbitos, si acaso, el reto es cumplir a cabalidad con los preceptos constitucionales.
Salvo su mejor opinión, el principal reto de los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo, es tener una visión de largo plazo que otorgue al país las herramientas suficientes y pertinentes para su crecimiento. Muy deseable es que algunos políticos (en cargos públicos o partidistas) se despojen de su espíritu pusilánime y le devuelvan al Ejercicio Político, la dignidad que han intentado despojarle.
Reciban un cordial saludo y un cálido abrazo.
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