Javier Vera
Perfil
El 26 de junio se conmemoró en el mundo el día internacional contra las adicciones y en el mar de datos, todos conformando un escenario dramático y lleno de retos, queda clara la importancia de la familia como eje primordial para abatir este cáncer que hoy mina a la sociedad.
En México los menores tienen su primer contacto con las drogas a los 13 años, algunos a los ocho, revela un estudio de los Centros de Integración Juvenil; en la década de los 80 el primer acercamiento con el infierno de las drogas era a los 18 años. Otro dato lo ofrece la Secretaría de Salud Federal: En la República Mexicana 3.5 millones de personas, de entre 12 y 65 años de vida, han consumido drogas ilegales, de ellas 570 mil lo hace de manera habitual. Uno más: Creció el número de mujeres adictas; por cada cuatro hombres, hay una mujer, señala el Instituto Nacional de las Mujeres y el Instituto Nacional de Psiquiatría precisa que los antidepresivos son su principal mercado.
En momentos en los que el gobierno de México libra una lucha contra el narcotráfico, conviene reflexionar sobre el trascendente papel de los padres de familia en esta contienda. Una cercanía responsable y cariñosa, el ejercicio constante del diálogo y palabras acompañadas del ejemplo pueden ser factor que contribuya a modificar las cifras antes citadas.
Las adicciones, cualesquiera que sean, no distinguen ni respetan sexo, edad, credo o condición social. La indolencia y la omisión están resultando caras. Los gobiernos están destinando importantes cantidades de recursos financieros a remediar (¿?) el descuido social que hemos tenido. En ocasiones los pecados de omisión pueden ser más graves que los mortales.
Ojalá que lo que recientemente ha sido un día de conmemoración y de reflexión, sea pronto un día de celebración.
Reciban un cordial saludo y un cálido abrazo.
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