Mtro. Francisco Gutiérrez
Perfil
Psic. y Mtro. Francisco José Gutiérrez Rodríguez
Psic. Martha Catalina Pérez González
Centro de Evaluación e Investigación Psicológica, Universidad de Guadalajara
Con este término hacemos referencia a los niños que se quedan solos en casa, mientras sus padres están trabajando. Se les hace, responsables del cuidado de la casa e incluso de sus hermanos menores. Tienen las llaves de su hogar y llegan a él cuando terminan sus clases. A veces les dan una vuelta los abuelos o alguna vecina. Otras, deben esperar solos (acompañados por la tele o los videojuegos) a que sus padres vengan de trabajar.
Esta claro que nuestra sociedad avanza y que no es justo pedir a uno de los progenitores que abandone su trabajo, cuando tantos beneficios reporta (estabilidad económica y satisfacción personal), pero debemos ser conscientes del riesgo que conlleva dejar a los niños tanto tiempo solos en casa. Ellos necesitan vivir como niños y delegar las responsabilidades de su cuidado a unos adultos que son, además, quienes ponen las normas: dicen en cada momento lo que hay que hacer, limitan el uso de determinadas cosas (la televisión, la computadora...), supervisan las amistades. Está claro que la educación debe ir encaminada a fomentar la autonomía de nuestros hijos, pero puede resultar contraproducente dar más responsabilidades de las que el muchacho realmente puede asumir.
El hecho de pasar tanto tiempo solos y sin control (no protección) puede dar origen a una serie de síntomas que nos indican que algo no funciona bien. Son una llamada de atención para que revisemos el estilo de vida que llevamos y hagamos los cambios necesarios para que las cosas funcionen adecuadamente. Entre los síntomas, podemos encontrarnos con:
• Apatía y falta de motivación en la escuela.
• Aparición de problemas de conducta. Posiblemente empecemos a recibir quejas del colegio; absentismo escolar, no cumplimiento de normas...
• Rebeldía o rabietas continuas. Es su manera de demostrar que no se sienten contentos. Los padres pueden responder: "si lo tienes todo (computadora, reproductor de mp3, libros que quiere)." Pero aunque ellos no sepan expresarlos, les falta su presencia.
Es claro que no siempre podemos amoldar nuestros horarios laborales a las necesidades de nuestros hijos, pero, siempre que se pueda, conviene modificarlos, para pasar con ellos el mayor tiempo posible. Cuando esto no es posible, es fundamental que haya una persona encargada de estar con ellos.
Se ha discutido mucho sobre si es mejor la cantidad o la calidad de horas que pasamos con nuestros hijos. Sin entrar en discusiones que nos llevarían mucho tiempo, es lógico pensar que si no podemos estar más que algunas horas con nuestros hijos, lo que tiene sentido es que éstas nos ayuden a conocernos en profundidad. No es necesario llenar este tiempo de grandes distracciones o de regalos que intenten compensar el "tiempo perdido", sino de jugar, hablar, disfrutar con nuestros hijos de las cosas cotidianas. En cualquier caso, el contacto diario es fundamental para que no parezcamos extraños ante ellos y sigamos siendo puntos de referencia esenciales en su educación y desarrollo.
Muchas gracias, esta información me es de utilidad porque actualmente estoy estudiando mi licenciatura y mi tema para titularme va relacionado con el tema "niños de llave" creo que es muy interesnte y me gustaria llevarlo a profundidad saber que tanto es el porcentaje en cada estado de la republica mexicana y ver si este problema se presenta en otros paises
gracias
L.C.D.E Victor Hugo Izaguirre Moreno
Maestro Francisco:
Muchas gracias por la información que nos comparte.
Estoy haciendo un video educativo sobre este tema y estoy recabando toda la información posible. Sin embargo lo que no encuentro son cifras especificas de este problema en nuestro país.
Le agradeceré en mucho que me haga saber alguna dirección donde la pueda encontrar.
Le envio un fuerte abrazo.
L.C.C. Dionisio Reyna Caro
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