Mtro. Francisco Gutiérrez
Perfil
Lic. en Psic. y Mtro. Francisco José Gutiérrez Rodríguez
Centro de Evaluación e Investigación Psicológica
Universidad de Guadalajara
Hablar de la sexualidad es un tema que a lo largo de la historia, ha sido representado de muy diversas maneras, para unos hablar de sexo y sexualidad es hablar del mundo privado de la pareja, de lo que no debe ser compartido con nadie, y como consecuencia surge con ello toda una serie de dudas, mitos y distorsiones de la misma; mientras que para otros hablar de la sexualidad debe ser visto como una expresión de amor, de respeto pero sobre todo de tolerancia hacia las diferentes formas de pensar de otros.
Es indudable que los mundos individuales de los miembros de la pareja (la escuela, el trabajo, la familia, el ámbito recreativo), se ven influidos, en como sus integrantes han decidido vivir y expresar su sexualidad.
Al plantear el tema surgen una serie de interrogantes: Como he vivido mi sexualidad hasta ahora?, ¿Qué tan creativo he sido?, ¿qué valores orientan dicha práctica?, ¿qué miedos he arrastrado a lo largo de mi proceso de vida en torno a la sexualidad?, ¿mi pareja y yo nos sentimos satisfechos en la forma en que hemos decidido desarrollar la práctica sexual?, ¿he presentado dificultades en esta esfera, de qué tipo?, ¿hay situaciones suficientemente difíciles como para poderlas hablar con alguien, respecto al sexo?
Estas y otras muchas interrogantes surgen al abordar este tema, lo cierto es que, en una sociedad tan expuesta a tantas formas de pensar, habrá valores que nunca pasarán de moda, como lo es el respeto, la reciprocidad, la tolerancia, la flexibilidad, la responsabilidad, pero sin duda alguna un ingrediente básico la creatividad.
En la actualidad el binomio amoroso se ve bombardeado de información que influye sobre la forma de ser y estar en pareja, sin embargo, no en todas las ocasiones son orientaciones basadas en aspectos de carácter científico, sino en rumor, especulación o distorsión de la información, que puede ocasionar graves problemas en las relaciones erótico sensuales.
Debemos revisar concienzudamente nuestros límites, nuestra forma de comunicarnos, nuestra capacidad para amar y para establecer contacto, nuestras fantasías, pero sobre todo lo acuerdos implícitos y explícitos con los que nos hemos venido relacionando en la vida de pareja, ser creativo no debe implicar una subordinación del otro.
Correr el velo que pone al descubierto las influencias en el sexo y la sexualidad, como lo es la familia, la cultura, la religión, los medios de comunicación, la ciencia y la tecnología, la moda entre muchos otros factores, hará que vivamos una sexualidad más sana, más creativa, más responsable, basada en las consecuencias lógicas de tales actos.
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