Santiago de Chile, (EFE).- Una escultura de 13,5 metros de altura del papa Juan Pablo II, la mayor en el mundo con la figura del fallecido pontífice, ha suscitado la polémica en Chile entre sus impulsores, la municipalidad santiaguina de Recoleta, organismos oficiales y la sociedad civil.
La colosal obra, aún en construcción, ha topado con férreas críticas de arquitectos y vecinos, que la rechazan por sus proporciones y denuncian la intención de privatizar el espacio público.
"Es escandaloso e inaceptable que se manejen así los espacios públicos. Son espacios de socialización, hay que manejarlos con otros criterios o valores", dijo a Efe Ezio Mosciatti, presidente del comité de patrimonio del Colegio de Arquitectos de Chile.
La trama del asunto empieza en enero de 2008, cuando la Municipalidad de Recoleta, en el sector norte de Santiago, adjudicó a una inmobiliaria el proyecto urbanístico para remodelar la plazoleta ubicada frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, renombrada a finales de 2007 como plaza Juan Pablo II.
La inmobiliaria, a su vez, cedió el diseño del proyecto a la Universidad San Sebastián, un centro privado que recientemente instaló una sede junto a la plaza, en el bohemio barrio Bellavista.
El proyecto incluye la construcción de un estacionamiento subterráneo, la reubicación de una feria artesanal que ahora se encuentra al amparo de una maltrecha carpa y la escultura del Papa, la novedad más vistosa de la iniciativa.
La estatua, de 7,5 metros de altura, se colocará sobre una base de 6 metros, y muestra al ex pontífice con su tradicional bastón con el crucifijo en la mano izquierda, y el brazo derecho alzado con el dedo índice de su mano estirado.
El escultor Daniel Cordero, hermano del vicerrector de la Universidad San Sebastián, ya trabaja en un taller en el molde de la estatua, que será de bronce.
Sol Letelier, alcaldesa del municipio de Recoleta, recuerda la visita del Papa Wojtyla a Chile, en 1983, y destaca que el país "le debe mucho" por su mediación en el conflicto con Argentina por el canal de Beagle, que en 1978 estuvo a punto de derivar en un enfrentamiento armado.
"Juan Pablo II representa valores transversales para este mundo. Nos sentimos privilegiados de tener una estatua de él en la plaza que lleva su nombre", explicó a Efe Letelier.
Sin embargo, la alcaldesa reconoce que no cuentan aún con la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), requisito indispensable para instalar cualquier monumento en Chile.
"Ante la polémica, pedí a la universidad que me adelantara todos los antecedentes técnicos para remitirlos al Consejo lo antes posible, para que puedan votarlo el 15 de noviembre, que es la última fecha en que se juntan los integrantes del consejo este año", agregó.
El presidente del Consejo de Monumentos Nacionales, Óscar Acuña, declaró a Efe que conoció la idea de la escultura del Papa por los medios de comunicación, y confirmó que aún no han recibido la documentación del proyecto, aunque ya ha contactado con la alcaldesa.
El CMN es un organismo colegiado integrado por 19 consejeros que analiza los proyectos de monumentos con criterios como los valores que representan o su inserción en el espacio público, y se reserva la potestad de aprobar, rechazar o introducir modificaciones.
En el caso de la estatua de Juan Pablo II, Acuña prefiere no pronunciarse hasta conocer bien el caso, aunque anticipa que las dimensiones de la figura serán un "aspecto central" en la resolución del Consejo, así como su cercanía a la facultad de Derecho de la Universidad de Chile, un edificio de gran valor arquitectónico.
La alcaldesa Sol Letelier afirmó que acatarán la resolución del CMN, aunque el escultor Cordero se mostró dispuesto "a afrontar todas las consecuencias personales" que le acarree la construcción de la estatua.
La Universidad San Sebastián no ha querido pronunciarse y se remite a un escueto comunicado en el que asegura que "seguirá todos los conductos regulares que la Municipalidad ha definido para estos efectos".
La polémica ha trascendido al ámbito académico, la calle y a internet, con la creación de varios grupos en la red social Facebook que se oponen a la escultura del fallecido pontífice.
El Colegio de Arquitectos de Chile, por medio del presidente del comité de patrimonio, Ezio Mosciatti, ha mostrado su "preocupación" por la estatua, y considera "inaceptable" que se esté ejecutando sin la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales.
"Tenemos serias dudas sobre sus dimensiones y los criterios para definirlas", explicó Mosciatti, que criticó además su cercanía con la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, del arquitecto chileno-español Juan Martínez e inaugurada en 1938.
"Es un edificio muy importante para los arquitectos", recalca Mosciatti, que reclama también que se haya mantenido al margen de la discusión a los vecinos del barrio.
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